jueves, 14 de mayo de 2009

RATZINGER Y BENEDICTO EN TIERRA SANTA

RATZINGER Y BENEDICTO EN TIERRA SANTA

JOSÉ HAMRA SASSÓN

MEDIO ORIENTE, UN MUNDO ENTERO

REVISTA ANTENA RADIO 107.9 FM

14 DE MAYO DE 2009

El papa Benedicto XVI peregrina por Jordania, Israel y los territorios palestinos. El mensaje papal busca reconciliar las diferencias entre las comunidades religiosas judías, cristianas y musulmanas. También, desde la perspectiva de la política regional, ha hecho un llamado a un acuerdo de paz entre israelíes y palestinos. Dos dimensiones, la religiosa y la política, que se entremezclan y, en momentos, se confunden.

En sus primeros actos por Tierra Santa, la visita papal fue marcada por la polémica y las críticas en su contra por parte de autoridades políticas y religiosas de Israel y Palestina. Sabiendo de la sensibilidad que existe por temas como el crecimiento del antisemitismo o la ocupación israelí, el líder de la jerarquía católica trató en un principio de manejar un discurso más bien aséptico para evitar herir susceptibilidades. Por una parte, la controversia se desató más por lo que dejó de decir que por lo que dijo. Pero también, cabe mencionar, la visita viene antecedida de acciones y dichos de Benedicto XVI que han causado malestar tanto en círculos judíos como musulmanes. A lo largo de sus cuatro años como papa, la relación de Ratzinger con los líderes de las otras dos religiones monoteístas ha sido poco tersa. Contrasta sin duda con el papado de Juan Pablo II, donde se dieron acercamientos importantes entre las tres comunidades religiosas. En septiembre de 2006, Ratzinger citó en una conferencia en la Universidad de Ratisbona al Emperador Bizantino Manuel II Paléologo, etiquetando al Islam como una religión que predica a través de la violencia. La desacreditación, que el papa consideró en su momento un malentendido, generó amplia molestia en la comunidad islámica.

Recientemente, la postura crítica de El Vaticano respecto a la invasión israelí a Gaza causó fricciones con el entonces gobierno de Ehud Olmert. Pero fue, sin duda el levantamiento de la excomunión al movimiento cismático de los lefebvrianos el que generó gran indignación en el mundo judío. La readmisión de los discípulos del Marcel Lefebvre en el seno de la Iglesia católica incluso puso en peligro la actual gira apostólica a Tierra Santa. El movimiento lefebvriano desconoce el Concilio Vaticano II y niega el Holocausto judío, evocando fuertes sentimientos antisemitas.

Ratzinger ha intentado sanar estas diferencias con judíos y musulmanes, diferencias que sin duda afectan negativamente al diálogo inter-religioso. A su llegada a Israel, en su primer discurso denunció el resurgimiento del antisemitismo y señaló que la Humanidad debe evitar que se repita el Holocausto judío. En otras palabras, buscó aliviar el desencuentro a raíz de su apertura a los lefebvrianos. Sin embargo, el gesto del papa no se repitió en su visita al Memorial del Holocausto en Jerusalén. Ahí no hizo referencia ni a su pasado, cuando Ratzinger formó parte de las Juventudes Hitlerianas, ni a la política evasiva del Vaticano durante el nazismo. Para muchos, Ratzinger perdió la oportunidad simbólica, como papa y como alemán, para hacer referencia al asesinato de 6 millones de judíos por los nazis y curar en definitiva las heridas de la Iglesia católica con el pueblo judío. En este sentido, si bien Benedicto XVI se manifestó en contra del antisemitismo, lo cierto es que queda sin aclarar algunas de sus decisiones respecto a retomar la liturgia pascual en latín que hace referencia a la conversión de los judíos al cristianismo, al igual que sus intentos por beatificar a Pio XII, el papa que durante la Segunda Guerra Mundial no denunció la política nazi.

En otro acto, este enmarcado en un encuentro ecuménico, el papa se retiró de la reunión después de que un clérigo musulmán acusó a Israel de haber realizado una masacre en Gaza. La reacción del papa se justificó debido a que ese evento pretendía fortalecer los mecanismos del diálogo inter-religioso. Justo hoy, en Nazareth, el lugar donde creció Jesús, el papa hizo un llamado a cristianos y musulmanes para rechazar el odio y construir espacios de coexistencia. También reafirmó los valores tradicionales de la familia y la unión consagrada del hombre y la mujer para aceptar, desde su visión conservadora, el regalo divino de la vida.

Pero el papa no ha dejado de lado la política regional. Desde Belén, durante el único día que dedicó a visitar los territorios palestinos, Benedicto XVI se manifestó a favor de la soberanía palestina y realizó una crítica al muro de separación que construyó Israel a lo largo de Cisjordania y que ha afectado gravemente la vida cotidiana de los palestinos. Ratzinger calificó al muro como un obstáculo para la reconciliación entre israelíes y palestinos. Para algunos sectores en Palestina, la postura papal resultó tibia. En parte, porque no habló con todas sus letras de un Estado palestino, lo cual hubiera sido deseable desde la perspectiva del proceso de paz. Por su lado, el líder de Hamás en Gaza, Ismael Haniye, lo invitó a visitar la franja para atestiguar el sufrimiento palestino.

Mañana viernes Ratzinger culmina su primera peregrinación como papa por Tierra Santa. Visitará el Santo Sepulcro en Jerusalén. Así pondrá fin a una polémica gira, que a pesar del mensaje de paz, deja en claro que su figura como Benedicto XVI no deja satisfechos del todo ni a propios ni a extraños.

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Palabras de Benedicto XVI del viernes 16 de mayo, antes de partir de vuelta a Roma en FAREWELL CEREMONY. Fortalece posturas que fueron consideradas como tibias durante el viaje:

Sobre el Holocausto: "The ceremony at the Presidential Palace was followed by one of the most solemn moments of my stay in Israel – my visit to the Holocaust Memorial at Yad Vashem, where I paid my respects to the victims of the Shoah. There also I met some of the survivors. Those deeply moving encounters brought back memories of my visit three years ago to the death camp at Auschwitz, where so many Jews - mothers, fathers, husbands, wives, sons, daughters, brothers, sisters, friends - were brutally exterminated under a godless regime that propagated an ideology of anti-Semitism and hatred. That appalling chapter of history must never be forgotten or denied."

Sobre el Estado palestino: "Let it be likewise acknowledged that the Palestinian people have a right to a sovereign independent homeland, to live with dignity and to travel freely. Let the two-state solution become a reality, not remain a dream. And let peace spread outwards from these lands, let them serve as a “light to the nations” (Is 42:6), bringing hope to the many other regions that are affected by conflict."

jueves, 30 de abril de 2009

DE CERDOS, HAMÁS Y NETANIAHU

DE CERDOS, HAMÁS Y NETANIAHU

JOSÉ HAMRA SASSÓN

30 DE ABRIL DE 2009

Como en el resto del mundo, los países del Medio Oriente se preparan para evitar que el ahora llamado virus de la Influenza A(H1N1) afecte a sus poblaciones ante la alerta mundial emitida por la Organización Mundial de Salud (OMS). No es para menos, el virus de la influenza porcina llegó a la región.

Hasta el momento, sólo se han detectado un par de contagios confirmados en Israel, ninguno mortal. Se sospecha que otras cuatro personas puedan estar infectadas con el virus. Todos los casos regresaron de México o tuvieron contacto con personas que visitaron nuestro país en días recientes. Por esta razón, las autoridades israelíes han dispuesto la revisión médica de todos los viajeros que lleguen de México. En el aeropuerto se han habilitado clínicas especializadas con el fin de detectar posibles casos de infección.

Por su parte, Egipto dispuso poner en cuarentena a los pasajeros que aterrizaran en sus aeropuertos provenientes de México. El Ministerio de Salud preparó panfletos para informar a su población.

En este país, el uso político de la crisis global de salud no se queda atrás. A principios de esta semana, el Ministerio de Agricultura ordenó sacrificar unos 300 mil cerdos, que básicamente son criados por la minoría cristiana de la comunidad copta. La medida resulta absurda, una vez que se ha comprobado e informado hasta el cansancio que no hay posibilidad alguna de contagio por el contacto con cerdos o el consumo de su carne. Este jueves las autoridades egipcias reconocieron, ante la crítica de la FAO, que aprovecharon la crisis de la pandemia para poner en orden la crianza irregular de cerdos en este país mayoritariamente musulmán. La medida ya tuvo reacciones violentas en algunas ciudades al Norte de El Cairo, región donde se concentra la minoría copta, cuando criadores de cerdos se enfrentaron al personal de sanidad que se presentó a retirar a sus animales. De esta forma, el anuncio de la matanza de cerdos, un animal prohibido e impuro para el islam, también es aprovechado para hacer frente a la creciente oposición islamista que amenaza al régimen de Mubarak.

En este mismo tenor, funcionarios iraquíes anunciaron que sacrificarían a los tres cerdos salvajes que habitan en el zoológico de Bagdad. Aunque no hay fecha para hacerlo, la dudosa decisión parece una forma de aparentar ante la población que las autoridades están haciendo algo para prevenir la infección viral. No obstante, hay medidas más sensatas puestas en marcha. Las autoridades de salud en Irak, al igual que las de El Líbano, los Emiratos Árabes Unidos, Jordania y Palestina, han asegurado que cuentan con dosis suficientes del antiviral Tamiflú en caso de ser necesario. Además, en El Líbano, las autoridades han solicitado a su población evitar el saludo tradicional de tres besos en las mejillas y lavarse las manos continuamente. En Arabia Saudita se ha habilitado una línea telefónica de emergencia y se ha capacitado al cuerpo médico para diagnosticar correctamente una infección de influenza porcina. Por su parte, el Consejo de Cooperación de países del Golfo Pérsico tiene programada una reunión para este sábado en el cual buscará coordinar acciones para hacer frente a la pandemia.

En otras palabras, las acciones que se realizan en el Medio Oriente ante la crisis sanitaria responden, en términos generales, a los requerimientos que la OMS ha dispuesto para combatirla. Sin embargo, habría que tomar en cuenta que de no mitigarse la actual expansión del virus, los países subdesarrollados son los que tendrán mayores impactos de infección y casos de muerte por la influenza porcina. A favor, varios países de la región, incluyendo la Autoridad Nacional Palestina, cuentan con planes de contingencia contra la gripa aviar, por lo que es de suponer que estarán preparados para al menos diagnosticar y tratar correctamente casos de infección por esta nueva ola de influenza.

No obstante lo anterior, no podemos dejar de lado la situación en los Territorios Palestinos, particularmente la franja de Gaza. Durante los últimos años, el bloqueo económico y la guerra de hace unos meses han dejado el sistema de salud de la franja en condiciones deplorables. El abastecimiento de medicamentos es ínfimo, con lo que la población en Gaza se encuentra en un alto riesgo de contagio. Este escenario obligaría al gobierno de Benjamín Netaniahu a asumir responsabilidad sobre el impacto de la influenza porcina en Gaza. Ante la confirmación de que el virus de la influenza porcina, altamente contagioso, ya llegó al Medio Oriente, la coordinación entre Israel, la Autoridad Nacional Palestina y Hamás es inevitable. La pandemia no reconocerá fronteras impuestas ni muros de seguridad. En este sentido, de nada serviría al gobierno de Israel controlar y mitigar el virus en su población si sus vecinos palestinos se mantienen en alto riesgo de ser infectados y sin las instalaciones sanitarias necesarias para hacerle frente.

Quién lo diría, el gobierno ultranacionalista de Israel y los islamistas fundamentalistas de Hamás codo a codo para combatir un virus originado del cerdo, un animal prohibido como alimento tanto por el judaísmo como por el islam. Como decimos en México, nadie sabe para quién trabaja…

jueves, 16 de abril de 2009

TRASNACIONALISMO DE HEZBOLLAH: ¿UN NUEVO ORDEN?

TRASNACIONALISMO DE HEZBOLLAH: ¿UN NUEVO ORDEN?

JOSÉ HAMRA SASSÓN

MEDIO ORIENTE, UN MUNDO ENTERO

REVISTA ANTENA RADIO 107.9 FM

16 DE ABRIL DE 2009

Durante esta semana ha robado la atención la captura en Egipto de una presunta célula terrorista conformada por agentes del Hezbollah libanés. El asunto acentúa las diferencias al interior del mundo árabe, donde factores nacionalistas, étnicos y religiosos quedan rebasados ante la ascendencia de Irán como potencia regional.

A diferencia de otros actores regionales no-árabes, el régimen iraní ha ganado espacios de influencia desde la revolución islámica de 1979. Primero a través de exportar su propuesta islamista utilizando a movimientos islamistas en países árabes, como el caso de Hezbollah en el Líbano desde la década de los 80s y, posteriormente, al otorgar apoyo militar y financiero a Hamás en Palestina. El avance de su proyecto nuclear le brindó una posición de fuerza que ha puesto más que nerviosos a sus vecinos árabes e Israel. En los últimos cuatro años, con el gobierno de Mahmoud Ajmedineyad, Irán ha incrementado su influencia en la región y otras latitudes. Teherán ha aprovechado la coyuntura que se generó con la invasión estadunidense a Irak y el fortalecimiento de Hugo Chávez en América Latina. El fracaso de la guerra de Bush Jr., junto con la política de confrontación chavista contra todo lo que huela a Estados Unidos, le ha redituado al régimen iraní con una sobre-exposición regional y global que juega a su favor. Incluso, como comentábamos la semana pasada, la apertura de Barack Obama para hacer frente a la amenaza nuclear iraní ha sido capitalizada por Teherán.

En este contexto, uno de los países árabes que se ve más desfavorecido por el ascenso de Irán y el replanteamiento de la política exterior estadounidense en el Medio Oriente es Egipto. Hasta ahora es considerado el principal aliado árabe de Washington en la región. Este status lo adquirió tras convertirse hace 30 años en el primer país árabe en firmar un acuerdo de paz con Israel. Tres décadas después, los cambios globales, regionales e internos han debilitado a un régimen autocrático y anquilosado. Egipto se replantea su posición geoestratégica frente a Irán, país que lo considera su enemigo por al menos dos razones: su carácter árabe nacionalista, que en momentos adquiere tintes anti-islamistas, y el reconocimiento a Israel. La guerra en Gaza entre Israel y Hamás magnificó estas diferencias. El régimen de Hosni Mubarak apoyó la ofensiva israelí contra los islamistas palestinos, a los que considera enemigos naturales. Esta decisión profundizó la división del mundo árabe en dos campos, una encabezada precisamente por Egipto y la otra por Irán, un país no-árabe.

Con el fin de hacer frente a este escenario que pinta desfavorable, el régimen de Egipto decidió remangarse la camisa. La inteligencia egipcia capturó a al menos 25 sospechosos a los que acusa de ser agentes de Hezbollah. Esta célula es conformada por ciudadanos libaneses, sirios, palestinos, sudaneses y egipcios. El Cairo acusa a Hezbollah de preparar atentados terroristas en el Canal de Suez y en centros turísticos del Sinaí, donde asisten con regularidad vacacionistas extranjeros, muchos de ellos israelíes.

No sería la primera vez que grupos terroristas atentan contra turistas en Egipto. En 1997, 62 turistas alemanes fueron masacrados en Luxor. Desde 2004, al menos ocho atentados con autos bomba, principalmente en balnearios del Sinaí, han dejado decenas de muertos, las más de las veces israelíes. En estos casos, los responsables han sido movimientos fundamentalistas egipcios, algunos ligados incluso a la red Al-Qaeda. De ser ciertos estos reportes, la inteligencia egipcia logró desactivar una amenaza externa que operaba al interior de su territorio y que habría dañado seriamente a dos de sus fuentes de ingreso más importantes: el turismo y el paso del canal de Suez.

Así, la relación entre Egipto y Hezbollah se deterioró durante la Guerra de Gaza. El líder de la milicia shiita, Hassan Nasrallah, señaló públicamente a El Cairo como socio de Israel contra los palestinos. El régimen egipcio, por su parte, considera que la actividad de Hezbollah está ligada directamente a los intereses de Irán, país que lo financia y abastece de armamento, en detrimento de su liderazgo en el mundo árabe. Desde esta perspectiva, estamos siendo testigos de la consolidación de una dinámica en Medio Oriente que obliga a replantear el entendimiento de la región. Si Hezbollah planeaba estos atentados, podemos definir una nueva línea de conflicto. Por un lado, un círculo de poder tradicional, representado por países como Egipto, Arabia Saudita e Israel. Por el otro, un círculo de poder trasnacional, patrocinado por Irán y que incluye a actores árabes no-estatales como Hezbollah y Hamás que operan a través de fronteras difuminadas. En caso de que se confirme este escenario, las dimensiones religiosas, nacionalistas o étnicas, quedarían, por el momento, rebasadas. Habrá que ver de qué forma se desarrolla esta dinámica a unos cuantos meses de realizarse elecciones en Irán y El Líbano.

sábado, 11 de abril de 2009

OBAMA FRENTE AL CRUCIGRAMA NUCLEAR IRANÍ

OBAMA FRENTE AL CRUCIGRAMA NUCLEAR IRANÍ

JOSÉ HAMRA SASSÓN

MEDIO ORIENTE, UN MUNDO ENTERO

REVISTA ANTENA RADIO 107.9 FM

9 DE ABRIL DE 2009

Aunque ya no es novedad, Barack Obama sigue aprovechando su periodo de gracia y no deja de sorprender por su estilo. Montado en la visión de ejercer una diplomacia inteligente, es decir, utilizar todos los medios posibles, desde el diálogo hasta la fuerza, para defender los intereses de Estados Unidos, los primeros avances que ha logrado son dignos de destacarse.

En el caso de la superpotencia estadounidense, indudablemente el estilo hace una diferencia. Para la nueva Casa Blanca no se trata de imponer condiciones al resto de la comunidad internacional, sino buscar acuerdos y compromisos con el fin de hacer de este mundo un lugar más seguro. Ese fue, en lo general, el tono que imprimió Obama durante su primera gira internacional, que lo llevó a Europa y Medio Oriente. Contrastando con su antecesor, Obama estableció pautas de cooperación en asuntos desde la redefinición del sistema financiero internacional hasta el calentamiento global, pasando por la OTAN, Afganistán, Irán y el proceso de paz árabe – israelí. Muy lejos se encuentra del “ustedes contra nosotros” que caracterizó a la política exterior estadounidense hasta hace unos pocos meses. Diálogo, compromiso y diplomacia inteligente para hacer frente a la seguridad internacional son los nuevos condicionantes. Es cierto que el fracaso de la lógica unilateral en Medio Oriente no asegura que la aproximación de Obama será un éxito. Pero sin duda, es aplaudible el cambio en la cosmovisión de la política exterior estadounidense.

Paulatinamente la Administración Obama pasa del verbo a la acción. En el caso de la nuclearización de Irán, quizá uno de los retos que generan mayor incertidumbre, ha sido especialmente puntual. En un hecho inédito, el 20 de marzo el Obama ofreció un sorpresivo mensaje al pueblo y autoridades de Irán. Aprovechando la festividad secular de Nowruz, que marca el Año Nuevo iraní, planteó directamente la posibilidad de renovar las relaciones diplomáticas entre las dos naciones, prácticamente rotas tras la revolución jomeinista de 1979. Un “nuevo comienzo”, dijo Obama, para que Irán se reintegre a la comunidad internacional, compartiendo los intereses en común de oportunidades para los niños, seguridad para las familias, progreso y paz entre las naciones.

El mensaje, difundido por YouTube y con subtítulos en farsi, obtuvo una respuesta ambigua por parte de las autoridades iraníes. Le dieron la bienvenida, pero le exigieron acciones y no palabras para corroborar el cambio en la política exterior estadounidense. La Casa Blanca no quita el dedo del renglón respecto al programa nuclear de Irán, al que califica como una amenaza para la seguridad global, ya que considera que tiene fines militares y no civiles. En este contexto, el mensaje de Obama comienza a tener efectos.

El martes 31 de marzo se dio el primer acercamiento en años entre dos diplomáticos de Irán y Estados Unidos. En el marco de la Conferencia Internacional para Afganistán realizada en La Haya la semana pasada, Richard Holbrooke, enviado especial para Afganistán y Pakistán, se reunió con el vice ministro de asuntos exteriores de Irán. El encuentro, aunque breve, selló simbólicamente el reinicio de las relaciones diplomáticas entre estos dos países. Además, Irán se comprometió a involucrarse en el esfuerzo regional para atender la guerra en Afganistán, con quien comparte una vasta frontera y por el que se ve afectado debido al tráfico de heroína que financia a los Talibán.

En las últimas horas, la estrategia de lograr un compromiso con Irán dio un paso más hacia adelante. La secretaria de Estado Hillary Clinton anunció la noche de ayer que Estados Unidos comenzaría a participar en las reuniones multilaterales que Gran Bretaña, Francia, Alemania, Rusia y China realizan con Irán. El anuncio coincidió con un mensaje del presidente iraní, Mahmoud Ahmadineyad, en el que calificó de “honesto” el cambio de la política exterior estadounidense. No obstante, las palabras se han topado con los hechos. Mientras que Clinton sostenía que harían todo lo posible para convencer a Irán de renunciar a su proyecto para obtener un arma nuclear, este mismo jueves el presidente iraní inauguró la primera planta productora de combustible nuclear. Según fuentes oficiales, Irán cuenta hoy en día con 7 mil centrifugadoras enriquecedoras de Uranio. Es decir, en el terreno, el proyecto iraní sigue su marcha. En este sentido, cabe preguntarse si Obama se basa sobre premisas más bien ingenuas. Mi opinión es todo lo contrario.

Desde el mensaje del Año Nuevo, la política de Obama tiene como objetivo influir en el proceso electoral iraní. Ya sea a través de impulsar al candidato reformista Mir Hussein Moussavi o suavizando la postura de Ahmadineyad, cuyo discurso y acciones siguen amenazando a los países árabes e Israel. Los comicios están programados para el 12 de junio. Internamente, una creciente oposición, principalmente de jóvenes, rechaza al gobierno de Ahmadineyad. La crisis económica, la caída de los precios del petróleo y una represiva política interior le han restado popularidad al presidente iraní. De esta forma, la ola internacional de popularidad de Obama, que genera expectativas hacia el futuro, empieza a permear en Irán. El candidato opositor, Hussein Moussavi ha sostenido su interés para recomponer relaciones con Occidente y para ampliar las libertades individuales en su país. La política de acercamiento de la Adminstración Obama juega a su favor. Pero la política iraní es sumamente compleja, por lo que habrá que esperar para conocer el efecto real del esfuerzo diplomático de la Casa Blanca por influir en el país de los ayatolas.

jueves, 5 de marzo de 2009

GALIMATÍAS EN MEDIO ORIENTE

GALIMATÍAS EN MEDIO ORIENTE

JOSÉ HAMRA SASSÓN

MEDIO ORIENTE, UN MUNDO ENTERO

REVISTA ANTENA RADIO 107.9 FM

5 DE MARZO DE 2009

Hillary Clinton realiza esta semana su primer viaje al Medio Oriente como Secretaria de Estado de Estados Unidos. La región la recibió ansiosamente pues las expectativas creadas en torno a su jefe, Barack Obama, son enormes. ¿Logrará el nuevo gobierno estadounidense poner orden en el desastre que dejó el gobierno de Bush? La ocupación en Irak, el conflicto palestino – israelí, el devenir de El Líbano, la nuclearización iraní, el enigma sirio y los agentes no-estatales como Hamás y Hezbollah, son sólo algunos de los asuntos que en primera instancia hacen de la agenda regional un verdadero galimatías.

Partamos de la idea de que es urgente resolver el conflicto israelopalestino, raíz del conflicto árabe – israelí. Y el apremio es evidente al menos por dos razones. Por una parte, los palestinos requieren un Estado independiente y viable para cumplir con sus aspiraciones nacionales. La segunda razón es que un acuerdo de paz con Israel, aceptado por la mayoría de los palestinos, y el mundo árabe en general, neutralizaría a los regímenes autocráticos, a los movimientos islamistas y a las organizaciones terroristas como Al Qaeda que utilizan la tragedia palestina para manipular a las bases sociales. Sin duda, desactivar este conflicto generaría oportunidades para resolver otros problemas de la región que nada tienen que ver con Israel o Palestina.

Consideremos también que Estados Unidos es el único actor en el sistema internacional capaz de forjar un acuerdo de paz entre israelíes y palestinos, ejerciendo su poder diplomático para despejar el miedo y la desconfianza entre las partes. Finalmente, supongamos que la Casa Blanca entiende cómo armar este rompecabezas, donde muchas de las piezas no embonan en primera instancia entre sí o que dependen de otros eslabones en la dimensión regional para poder hacerlo. Piezas que, incluso, están conformadas por dos o más partes.

Y es que en Israel y Palestina se experimentan procesos de fragmentación que podemos ver geográficamente. Por ejemplo, Gaza se encuentra bajo control de Hamás y Cisjordania de Al Fatah, el movimiento que históricamente rige los destinos de la OLP y la Autoridad Nacional Palestina. Ambos feudos compiten pot la legitimidad de la causa palestina bajo premisas y estrategias en principio incompatibles. Mientras que el movimiento islamista busca crear un Estado teocrático en todo el territorio en disputa, Al Fatah sostiene con alfileres la iniciativa que reconoce la coexistencia con Israel. Además, ambos cuentan con representaciones en la diáspora palestina que tienen cierto grado de influencia en las decisiones que toman. En este escenario aparece Egipto, que cumple con la función de mediador en el diálogo de reconciliación palestina, que tras la guerra en Gaza cobró nuevo aire una vez que se evidenció la fractura entre Al Fatah y Hamás. El 26 de febrero se reunieron en El Cairo representantes de 13 fracciones palestinas, donde establecieron una agenda para el proceso de reconciliación que busca generar las condiciones para celebrar elecciones parlamentarias y legislativas en enero de 2010. Además de intentar acordar un gobierno de unidad nacional de transición, se abordarán temas desde la liberación de prisioneros políticos de ambos bandos, seguridad y la reforma de la OLP.

Egipto también mantiene la mediación indirecta entre Israel y Hamás con el fin de pactar un cese al fuego total y de larga duración así como la liberación de prisioneros. La reconciliación palestina depende de los avances en esta vía. Si bien la pieza egipcia es clave en este rompecabezas, cierto es que también es sumamente frágil. Abrumado por la amenaza que representa para su régimen el extremismo islámico, Hosni Mubarak ha fracasado en su intento de reformar la economía de su país, a la vez de que se incrementa la incertidumbre política ante la falta de reglas claras para la sucesión presidencial. Hoy en día Egipto es el aliado árabe que mejor puede responder a los intereses de Estados Unidos frente al conflicto palestino – israelí, pero que también encabeza, junto con Arabia Saudita, el frente anti-iraní. El régimen de Teherán ha aprovechado el desorden de los últimos años para cimentar, apoyado por su proyecto nuclear, un liderazgo regional que confronta directamente al mundo árabe y su mayoría sunnita. En términos generales, Irán ha profundizado las añejas divisiones que existen entre los países árabes, al grado de que el presidente palestino le ha exigido a su gobierno dejar de entrometerse en Gaza. La descomposición de Egipto abriría la puerta de par en par a los sectores más radicales de la zona, con lo que cambiaría dramáticamente la configuración del rompecabezas.

Así las cosas, Israel, el otro actor del conflicto prioritario en Medio Oriente, también se encuentra dividido. La institucionalidad del Estado judío ha quedado rebasada por la minoría extremista que no reconoce los derechos palestinos. Geográficamente, Cisjordania, donde viven al menos 400 mil colonos judíos, se rige bajo una administración segregacionista y de privilegios, a diferencia del territorio internacionalmente reconocido para Israel, donde el sistema democrático incluyente está en vías de parálisis tras el resultado electoral del mes pasado. En buena medida, se debe a que el probable gobierno de Benjamín Netaniahu se dirige a una colisión con la Casa Blanca. A su paso por la región, Clinton ha sido clara: los asentamientos judíos son un obstáculo para la solución de los dos Estados, la pieza clave, de acuerdo a nuestros supuestos, para empezar a resolver el caos que representa el Medio Oriente. Estados Unidos no la tiene fácil y requiere del apoyo de la Unión Europea, Rusia, la ONU, y países regionales como Turquía y Egipto. Pero es el único actor capaz de articular una agresiva estrategia diplomática que genere condiciones más afables para la resolución del conflicto palestino-israelí. Falta por ver si el gobierno de Obama logra pasar de las palabras a los hechos.

jueves, 26 de febrero de 2009

IRAK: ESPEJISMOS Y RECONSTRUCCIÓN

IRAK: ESPEJISMOS Y RECONSTRUCCIÓN

JOSÉ HAMRA SASSÓN

MEDIO ORIENTE, UN MUNDO ENTERO

REVISTA ANTENA RADIO 107.9 FM

26 DE FEBRERO DE 2009

La reconstrucción iraquí ha entrado en una nueva etapa, al menos en la dimensión simbólica. La reinauguración esta semana del Museo Nacional de Arqueología, saqueado tras la invasión estadounidense, y las elecciones provinciales celebradas el 31 de enero pasado dan luz sobre la posibilidad de un futuro menos incierto para Irak. Ambos casos reflejan la corrección de errores que se cometieron tras la ocupación.

Por un lado, se modificaron las políticas de des-baatización que pretendieron borrar todo elemento del derrocado régimen de Saddam Hussein. El decreto de 2003 del exvirrey Paul Bremer para desmovilizar a decenas de miles de sunnitas miembros del Ejército engrosó las filas de la resistencia anti-estadounidense. Además, ofreció cuadros locales para las redes de Al-Qaeda en Irak. El boicot sunnita a las elecciones de 2005 sólo alimentó el clima de incertidumbre ante la falta de capacidad para cooptar a todos los sectores etno-políticos iraquíes en el rediseño institucional que pretendía el gobierno de George W. Bush.

De esta forma, el primer ministro Nouri Al-Maliki logró revertir en buena medida los efectos negativos de las políticas rechazadas por los sunnitas. Al-Maliki, un shiita nacionalista exiliado durante la dictadura de Hussein, abrió espacios de poder a los sunnitas inicialmente marginados. Aún más, el año pasado se enfrentó con éxito, tanto en Basora como en Bagdad, a las milicias del líder Muqtada Al-Sadr, también shiita, pero teocrático. De esta forma, legitimó la autoridad que ganó en las urnas hace cuatro años.

A lo anterior, no hay que olvidar que Al-Maliki cuenta con el apoyo de las fuerzas extranjeras y que se montó exitosamente en la alianza que formó el gobierno de Estados Unidos con los jefes tribales sunnitas para combatir a Al-Qaeda. No obstante, Al Maliki ha sorprendido por su pragmática pericia para gobernar. A diferencia de otras fuerzas políticas, su partido, al-Dawa, no cuenta con milicias o amplias bases sociales que lo apoyen. Su triunfo en el 2005 se debió a la alianza con otro movimiento shiita religioso, cercano al régimen teológico de Irán. Por otra parte, al Maliki fue capaz de organizar un Ejército que en principio responde al poder del Estado y no a intereses particulares.

Así pues, el nuevo triunfo al que se perfila el partido de Al-Maliki en las elecciones provinciales fortalece al gobierno central sobre las propuestas de autonomía shiita en el sur de Irak. Autonomía, dicho sea de paso, que en el fondo implica el control de la riqueza petrolera. La participación sunnita fue elemento esencial para el desarrollo de la jornada del 31 de enero, aunado a que los actos de violencia fueron mínimos. Aunque el resultado electoral supone la estabilidad territorial de Irak, no hay que olvidar que las tres provincias autónomas kurdas, en el norte de Irak, no participaron de la jornada electoral. Además, en la provincia de Ninive, las elecciones fueron sustituidas por un arreglo entre sunnitas, kurdos y turcomanos que se disputan el poder y el control de los recursos petroleros. De hecho, la autonomía kurda busca expandirse hacia las provincias petroleras de Ninive y Kirkuk, ricas en yacimientos petroleros, siendo otra fuente de desestabilización ante la oposición de los sectores árabes que rechazan el control kurdo.

Por otra parte, la reapertura del Museo Nacional de Arqueología de Irak a principios de esta semana, aportó su granito de arena a la idea de la reconstrucción iraquí. Este museo, recordemos, fue saqueado en abril de 2003 una vez que las tropas estadounidenses tomaron el control de Bagdad. Durante tres días, los soldados extranjeros se dedicaron a ver como 15 mil piezas arqueológicas del pasado iraquí eran robadas, incluidas antigüedades de las civilizaciones de Mesopotamia, Asiria, Babilonia y Sumeria. La inacción de las fuerzas de ocupación fue criticada e interpretada como parte del plan para rediseñar la noción del Irak post-Saddam incluso desde sus cimientos culturales más antiguos. La reapertura, parcial y limitada, busca fortalecer la idea de que la reconstrucción es posible. Aunque sólo se han recuperado 6 mil de las piezas robadas, la idea es rescatar al Irak moderno como cuna de la civilización. A final de cuentas, los museos nacionales están diseñados para fortalecer vínculos de identidad entorno a una idea de nación, generalmente emanada desde las estructuras de poder.

Si bien el desarrollo de las elecciones provinciales y la reapertura del museo son buenas noticias, quizá se trate de un espejismo. La fractura iraquí sigue latente. Los retos para la estabilidad de Irak aún son enormes. La seguridad sigue dependiendo de la presencia de las fuerzas estadounidenses, que según el proyecto del gobierno de Barack Obama, se retirarán por completo a mediados del 2010. Primero hay que ver si el ejército de Estados Unidos logrará salir de Irak, y segundo, evaluar en qué condiciones quedaran los aparatos de seguridad iraquíes. El tiempo es realmente corto si consideramos que existen milicias shiitas, sunnitas y kurdas descentralizadas que responden a sectores étnico-religiosos particulares. Por otro lado, actores regionales como Irán y Turquía y no-estatales como la red terrorista Al-Qaeda siguen activando en territorio iraquí. Entre el 11 y 13 de febrero, dos atentados en Bagdad dejaron al menos 56 civiles muertos. En otras palabras, a pesar de los avances institucionales, a la violencia en Irak aún le queda historia.

jueves, 12 de febrero de 2009

ISRAEL Y EL VOTO DEL MIEDO

ISRAEL Y EL VOTO DEL MIEDO

JOSÉ HAMRA SASSÓN

MEDIO ORIENTE, UN MUNDO ENTERO

REVISTA ANTENA RADIO 107.9 FM

12 DE FEBRERO DE 2009

En las elecciones del martes, el miedo ganó en Israel. La lectura de los resultados que ha trascendido es que la sociedad israelí se derechizó. Pero es necesario considerar el matiz del miedo para dimensionar la razón por la cual el electorado le otorgó al partido de extrema derecha, Israel Beitenu (Israel Nuestro Hogar), 15 de 120 escaños, relegando al Laborismo al cuarto puesto con 13 lugares en el parlamento y marginando al partido de izquierda Meretz con tan sólo tres.

Kadima y Likud se pelean el triunfo con menos del 23% de los votos para cada uno. Desde el primer momento sus líderes, Tzipi Livni y Benjamín Netaniahu, respectivamente, iniciaron negociaciones con otros partidos para lograr formar una coalición de al menos 61 parlamentarios que les permita obtener la mayoría mínima necesaria para gobernar. En el sistema político israelí quien forma gobierno no es necesariamente el partido que obtuvo más votos, sino el que asegure una mayoría parlamentaria. Y en ese sentido, Netaniahu parece tener ventaja. Recordemos que en octubre pasado, una vez que Ehud Olmert fuera obligado a renunciar como Primer Ministro (asumió el cargo en 2006), Livni fue incapaz de formar una nueva coalición que habría evitado las elecciones adelantadas. La nueva conformación del parlamento israelí, donde el espectro de la derecha suma 65 escaños, le obstaculiza a Livni y su partido Kadima un segundo intento.

Por otra parte, de los 33 partidos que participaron en los comicios del 10 de febrero, 12 obtuvieron al menos 2% de los votos, requisito para lograr representación legislativa. Es tal el grado de fragmentación sociopolítica en Israel, que siete de esos 12 partidos obtuvieron entre tres y cinco escaños cada uno, con lo que suman arriba de 20% del total. La alta segmentación del sistema político israelí responde a la pluralidad de su sociedad conformada por judíos y musulmanes, por ciudadanos israelíes judíos y palestinos ciudadanos de Israel (20%), religiosos y seculares, sefaraditas y askenazíes, sionistas y no sionistas, por judíos de origen ruso, árabe, europeo, etíope, entre otros tantos sectores. Pero es un sistema que en los últimos 25 años el equilibrio de fuerzas, producto de la fragmentación, ha generado inestabilidad política. Desde 1992, se han realizado en Israel siete elecciones y formado al menos seis coaliciones de gobierno. Sólo uno de los seis primeros ministros en este periodo de 17 años terminó su mandato.

El miedo, pues, fue un elemento central que impactó en la elección en al menos dos sentidos. Por un lado, impulsó a la derecha nacionalista (representados principalmente por el Likud e Israel Beitenu) gracias a la guerra en Gaza. La amenaza que Hamás representa para Israel, real o ficticia, fue capitalizada por Avigdor Liberman, líder de Israel Beitenu, un ultraderechista que ha pintado el espectro político israelí con un discurso racista, intolerante y anti-árabe. Y en este sentido, Hamás impulsó a Liberman. En Sderot, Beersheva y Ashkelon, ciudades del sur de Israel asoladas por los misiles de Hamás, el partido de Liberman se registra como segunda fuerza, sólo por detrás del Likud de Netaniahu. Ambos sostuvieron a lo largo de sus campañas que acabarían con Hamás.

Por el otro lado, el miedo se manifestó en amplios sectores de izquierda que votaron por Kadima con el fin de evitar un triunfo de Netaniahu. Un voto de miedo disfrazado de “útil” y que simplemente resultó inútil. Si bien los partidarios del Laborismo y de Meretz que votaron por Livni le aseguraron al menos un empate técnico, no evitaron que sea una coalición encabezada por Netaniahu y de tintes ultra-nacionalistas la que tenga mayores posibilidades de formar gobierno en estos momentos. Peor aún, este voto de miedo a Netaniahu acabó por debilitar a la representación progresista en el parlamento israelí, dejando en el limbo a los herederos políticos de los fundadores de Israel, quienes buscaron construir una sociedad incluyente. En un sistema parlamentario, donde el jefe de gobierno (es decir, del poder ejecutivo) emana de la misma legislatura, el llamado voto útil acaba decantando la representación de otras ofertas en el órgano legislativo. Cosa que no necesariamente sucede en un sistema presidencialista como el mexicano, donde se emiten votos por separado que permiten dividirlos a favor de distintas fuerzas políticas en el legislativo y el ejecutivo. Además, varios partidarios de la izquierda que se manifestaron en contra de la guerra en Gaza votaron por Jadash, un partido excomunista integrado por árabes y judíos, que aboga por un estado binacional. Jadash obtuvo 4 escaños, uno más que la legislatura pasada.

Así pues, el resultado del martes es la conclusión de una contienda electoral que se vio ensombrecida por la guerra en Gaza. Existe una remota probabilidad de que Livni y Netaniahu encabecen un gobierno de unidad nacional, situación que, de darse, augura elecciones adelantadas. Si Netaniahu logra ser primer ministro, se mantendrá el estado de confrontación con los palestinos, pues favorece la expansión de los asentamientos judíos en la Cisjordania ocupada, uno de los obstáculos para la solución de los dos Estados. En este sentido, podemos esperar que un gobierno de Netaniahu desafíe a la Casa Blanca, una vez que el presidente Barack Obama se ha decidido por un liderazgo más equilibrado que responda tanto a las necesidades de Israel como a las de Palestina.

En todo caso, la polarización del sistema político israelí hacia la intransigencia no responde necesariamente al sentir de la mayoría que reconoce la necesidad de un Estado palestino para acabar con el conflicto con sus vecinos. De igual forma, la mayoría de los palestinos aprueba la solución de los dos Estados. Sin embargo, impera la desconfianza y el miedo entre ambos pueblos. El gran reto para el gobierno de Estados Unidos será cambiar el paradigma y hacer coincidir a estas dos masas silenciosas en Israel y Palestina para que trasciendan, más allá de su expresión electoral, las posturas autoritarias manifestadas en Israel Beitenu o Hamás. Y es que con miedo, no se puede esperar ni paz ni libertad para ninguno de los dos pueblos.